Te retraes por prudencia innata, no por miedo. Aunque, ¿hay temple que pretenda ser cauto si no es porque acecha algún tipo de desconfianza? Lo conocido puede obligar a ponerse en guardia. Cuanto se ignora suscita mayor alarma. De manera instintiva tienes que decidir una actitud a dos bandas. Será siempre así. Pero tu mañana ¿no lo vas dibujando con mejor o peor suerte ahora? No eres de las que echan a los dados una manera de reaccionar o simplemente de estar. Esperas a que los otros tomen posiciones para adecuarte a ellas. No es un muro lo que levantas, sino un territorio neutral, medido, discreto.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Buena observación, aunque la imagen deformada dista mucho de la discreción.
ResponderEliminarJaj, la verás desde otro ángulo.
Eliminar