martes, 4 de junio de 2019

La princesa, la niña, la mujer, el futuro




Las desfiguraciones que han aparecido en A través del lienzo son flojos caprichos fotográficos, podríamos decir, realizados sobre un póster del Museo Thyssen-Bornemisza, de Madrid. En él se representa el cuadro pintado por Juan de Flandes (Flandes, 1465-Palencia, 1519) titulado Retrato de una princesa española. Siempre me pareció un tanto hipnotizante este retrato, pero ya se sabe que cada cual puede verlo como le parezca. 



miércoles, 29 de mayo de 2019

A través del lienzo. Y 15




Pero, ¿qué digo? ¿A qué tantas recomendaciones si tú misma ya vas experimentando con tus propias decisiones? Estás saliendo de una que te habitaba hasta ahora para afirmarte en otra que quiere ocuparte. ¿Es eso ser?  Llámalo mudanza, cambio, ocupación, crecimiento. ¿Qué importan los nombres? Contra estos te prevengo. Los nombres no siempre definen, sino que pueden designar lo que no es. Más si se emiten desde otras bocas. Ser nunca es una meta inmóvil. Ser es siempre seguir siendo. Transformación, adecuación a nuevos ámbitos, comprobación del sentido de estar en cada paso. El mundo te ha esperado desde el primer instante. Seguirá estando hasta el último de tus avanzados días. En cada tiempo eres tú, pero también otra de ti. Algún día entenderás que la última no hubiera sido posible sin las que anteriormente emergieron de ti. Nunca reniegues de ninguna de ellas.


    

domingo, 19 de mayo de 2019

A través del lienzo. 14




No vuelvas la mirada atrás. Si lo haces, que sea para medir el avance. Nunca para desear el retorno. ¿Que otros tratan de frenarte el paso? Haz por impedírselo. ¿Que te recuerdan cómo fuiste? Mantén con gratitud cuanto les correspondiste. ¿Que temen que escapes de su ámbito? Haz un guiño a sus complejos para que no sean los tuyos. ¿Qué insisten en que no hay otro mundo sino aquel en el que ellos te han protegido? Di sonriente que sabrás protegerte. ¿Del mundo entero?, te replicarán un tanto desesperados. Y tú: primero de vosotros mismos. Si se escandalizan de tu energía y te sueltan aquello de qué sabrás tú del mundo, no les repliques. Calla y respóndete a ti misma. Que no puedan usar nunca contra ti como arma arrojadiza tus inquietudes.

  


jueves, 9 de mayo de 2019

A través del lienzo. 13




En esa partición de ti misma observarás una correspondencia desigual. No solo del cuerpo visible, cuyos órganos parejos juegan a una suerte disímil, sino de las opciones que se te imponen. Qué elijo, qué desecho, qué acepto, qué rechazo, a quién sigo, a quién abandono. Qué debo saber, qué debo ignorar. Advertencias te harán. Consejos y mandatos tratarán de conducirte y, en caso de desviarte, de reconducirte. Te preguntarás: ¿Qué parte de mí debo exponer? ¿Qué parte debo preservar? No te importe que no entiendan tu mutismo. La apropiada cautela es también deslumbrante belleza.



 

sábado, 4 de mayo de 2019

A través del lienzo. 12




Deja que el silencio ilumine tu rostro prudente. Presta tu oído a las palabras sensatas. Huye de las voces que repartirán confusión. No importa que tus gestos sean anodinos. ¿Pesarán más las órdenes o las desobediencias? Aunque aparentes conceder a unas u otras, busca regirte por ti misma, y cuando te aprisionen tus propias leyes declárate insumisa. Pero nunca dejes deshabitada tu casa. Ahí dentro donde hablas y decides contigo misma. Ahí donde procuras la maceración de los descubrimientos. Ahí donde fraguas el salto arriesgado a determinaciones irreversibles pero transformadoras. 



jueves, 18 de abril de 2019

A través del lienzo. 11




Estás en guardia. A mitad del camino entre la abulia y el asombro. Nadie te ha hablado de los combates que te esperan. Habrás escuchado infinidad de historias empapadas de ensoñaciones. De tales relatos nacen dos versiones. Una que pretenderá que vayas siempre por la senda que quieren. Otra que reclamará de ti que te desvíes. Las narraciones serán tu bagaje. ¿Cuánto de aliciente? ¿Cuánto de freno? Unas veces cabalgarás sobre las más dóciles. Otras, sobre las inquietantes. El tiempo y tus pasos harán que escribas un relato nuevo. Acaso interminable.


viernes, 12 de abril de 2019

A través del lienzo. 10




Dos mujeres dentro de ti. Una que se va marchando. Otra que llega y busca situarse. Aquella empezando a oscurecerse. Esta otra recibiendo luces diferentes. La primera se resiste a una partida que signifique renuncia. La otra, aún inestable. ¿Por qué para ser la nueva debe una rechazar el dulce bienestar en el que he vivido hasta ahora? Te lo preguntas por instinto, una y otra vez. Sin embargo, la atracción por traspasar el limen es cada día más intensa. ¿Qué puedes llevar de la mujer que has sido hasta ahora a la nueva que despierta en ti? Acaso más de lo que imaginas. No te esfuerces en elegir. La naturaleza más sincera dejará en la casa que se abre los dones que no tienen edad. Aunque no lo percibas.




lunes, 8 de abril de 2019

A través del lienzo. 9




Dicen que no prestas atención. Ni caso. Quienes comentan deberían callar. Solo pretenden que atiendas a aquello que les interesa a ellos. Si lo haces, caerás en sus redes. Observa y asiente lo justo. Tu mirada recoge más de lo que aparenta. Pero, ¿a dónde llevas tanto paisaje? Imagino que dentro de ti hay un campo ilimitado de sueños, que tú sola repueblas a tus anchas. ¿Debes vivir ya para asegurar un destino que nadie puede confirmar? Vive simplemente día a día tu tiempo único, cultiva en ellos toda variedad de ocurrencias posible, déjate tentar con ilusiones que rozas. Que los demás no vean tras tus ojos. Solo te perteneces a ti misma.



martes, 2 de abril de 2019

A través del lienzo. 8




Gustas de rasgar con hábil gesto los ojos. Tu ataque es defensa. Ser esquiva con lo que te cuesta aceptar. Simular un interés sin tenerlo. Darte un aire de volatilidad con el que buscas que los demás te dejen tranquila, aun a costa de que, en ocasiones, te consideren difícil de moldear. Dentro de ti piensas: haré creer que creo; fingiré que me acomodo; haré ostentación de seguir la norma. Yo te comprendo. Desde mi callado papel de sirviente distraeré a aquellos que intenten perturbar tus reflexiones o, simplemente, tus accesos de concentración ajenos a los usos para los que te preparan.    

  

viernes, 29 de marzo de 2019

A través del lienzo. 7




Te retraes por prudencia innata, no por miedo. Aunque, ¿hay temple que pretenda ser cauto si no es porque acecha algún tipo de desconfianza? Lo conocido puede obligar a ponerse en guardia. Cuanto se ignora suscita mayor alarma. De manera instintiva tienes que decidir una actitud a dos bandas. Será siempre así. Pero tu mañana ¿no lo vas dibujando con mejor o peor suerte ahora? No eres de las que echan a los dados una manera de reaccionar o simplemente de estar. Esperas a que los otros tomen posiciones para adecuarte a ellas. No es un muro lo que levantas, sino un territorio neutral, medido, discreto.



martes, 26 de marzo de 2019

A través del lienzo. 6




¿Cuándo decides contarnos de lo que te ofrece la mirada? Tus labios enarcan un conato de voz. Dudan sobre el momento de intervenir. No les gusta despegarse cuando te preguntan con atosigamiento, menos cuando se te exige. Vas advirtiendo que solo anhelas establecer comunicación con quienes se ofrecen a sí mismos primero. Por qué temes las preguntas directas. Por qué no te convencen las palabras que llegan precedidas de sonrisas falsas. Por qué sospechas de quienes abren la boca para emitir sonidos insulsos. Tanta intuición se deduce de tu mirada previa. Una mirada no siempre ocular. Espectadora, expectante.




jueves, 21 de marzo de 2019

A través del lienzo. 5




Tus ojos hablan al espejo. Observan, cuestionan, incitan, se extienden, se relajan. ¿Qué habrá más allá de la mirada? Tu pregunta es presente y miras con cierta oblicuidad buscando la bola de cristal que no existe. Cómo seré, qué paisaje contemplaré, qué obligaciones me esperan, qué creencias me moldearán, qué otros ojos se clavarán en los míos. En el esfuerzo por abrir el ojo de par en par pretendes poseer una llave que te abra las puertas del futuro. Pero no tienes prisa. Pero no te urjas. Tu mirada será fiel al pasado y dubitativa con lo que vaya llegando. Pero es tuya.



sábado, 16 de marzo de 2019

A través del lienzo. 4




Juegas a inflar la carnosidad de tu rostro ovalado. Cuántas desfiguraciones, ficticias y también obligadas, no tendrás que adoptar a lo largo de los años venideros. Primero crees que se trata de un simple ejercicio de verte como no eres. Una hinchazón provocada que acrecienta tus carrillos, que dobla las líneas de los labios, que achina las almendras de tus ojos. Haces permanecer la seriedad, no obstante. Esa actitud secreta y reflexiva, tan tuya, es lo único que no puedes modificar ni ante el espejo. Será tu aliada o acaso la ausencia de máscara que te traicionará.


miércoles, 13 de marzo de 2019

A través del lienzo. 3





¿Sabes que mientras haces muecas ante el espejo yo también las hago? Las muecas son un lenguaje único. Instintivo, incontrolable, burlón. Para ti, más libre que el verbal, que es más arriesgado. De hecho vas dominando esas alternancias de tu rostro, esos guiños a la que hay en este otro lado. Algún día dirás: aprendí a hablar a través de las muecas. Yo, que casi las tengo olvidadas, pensaba del mismo modo. Pero tú no tengas prisa. Reserva para tu intimidad ese diálogo de mohines que otros no entenderían.    


domingo, 10 de marzo de 2019

A través del lienzo. 2




¿Es tu tibia voz, el desgarbado caminar o el imperceptible y lento ejercicio cuando tomas con tus manos un objeto lo que me admira? ¿Es la inquietante atención que prestas a los sonidos de la naturaleza lo que me asombra? ¿Es tu desdén por otras voces y la despreocupación por ajenos ruidos lo que provoca mi observación cautelosa? Hija del silencio debes ser. Tal sigilo ansío para mí, cansado del griterío de los días, hastiado de las confusiones, desvalido por las pérdidas. ¿Me castigo o me premio cuando te miro, huidizo, desde el ángulo roto de mi retina?



viernes, 8 de marzo de 2019

A través del lienzo




No sabes que estoy detrás de la cortina. Agazapado observo tu mirada extraviada. Apenas nacen los días blancos para ti. Mientras, mi vista agotada se esfuerza por sacar tu imagen de la perspectiva distorsionada que se me da a alcanzar. Nada debes temer. No soy de ese tiempo ni de ese lugar. No vengo a enseñar ni a poseer. Estoy a este lado del lienzo. Pero tú me llamas. 



martes, 9 de enero de 2018

De oca a oca y aclarando que es gerundio



Ha habido algunos visitantes del blog que me han pedido que incluya una vista general aproximada del Juego de la Oca de Artemio Rodríguez. Lo hago con gusto. Para poder verlo con comodidad y cierto detalle sugiero que se haga clic sobre la imagen. Por supuesto, la leyenda que incluye el dibujante no es la que Jean ha imaginado y fantaseado por libre. Disculpas por no haber colgado antes esta fotografía.


domingo, 12 de noviembre de 2017

y 63. El último dado



Bien, jugador, ya has llegado a la tierra prometida. ¿O es el paraíso perdido? ¿O se trata del jardín de las delicias? ¿O solamente y sin pretensiones mayores a la parcela soñada? Mira que digo que has llegado, no que has ganado, pues salvo que consideres la carrera como una competición contigo mismo o contra ti o a pesar de ti (las variaciones son muchas) lo que es seguro es que si perseveras en la existencia sin rajarte habrás alcanzado alguna clase de fantasía que te compense.

El último dado te ha colocado en la casilla idónea y te has librado del castigo de iniciar de nuevo la partida. Porque no deseas emprenderla de nuevo, ¿verdad? Al menos no con las mismas trampas, condenas, falsas promesas y golpes quebradizos sobre tu cuerpo, ¿no es así? Pero ¿quién puede elegir el juego considerándose a salvo de lo que son las manifestaciones de la materia de que estamos hechos los humanos? Y sin embargo, un alma lúdica te impulsa, nos impulsa a todos, a volver a intentar contra reloj el juego para evitar las pérdidas, saltar sobre los abismos, alcanzar lo que no conocimos, desprendernos de las maldades, asegurarnos briznas de bienestar que se van desgajando de nuestra piel.

Míralo como quieras. El Juego de la Oca de Artemio Rodríguez te hizo simular múltiples posibilidades, jugador. Fácil que seas el que corre a la vera de la gran bocanada energética del cráter o el que se apoya a la sombra del árbol de la sabiduría. ¿Todo acabó, que diría el poeta? El juego está abierto, que vocea el crupier. 



(Ilustración de Artemio Rodríguez)

sábado, 11 de noviembre de 2017

62. El fabuloso pez serpiente dragón




En una de sus múltiples manifestaciones el pez serpiente dragón emerge una y otra vez para intentar que se abran las puertas del paraíso. Este ente nunca habita más allá del umbral. Salpica las olas de los acantilados, azuzando la movilidad permanente del universo, pues el edén está rodeado de inaccesibles roquedales. Se desliza entre las piedras más profundas e íntimas, manteniendo el don de la sabiduría, sin traspasar jamás los cimientos de la ciudad deseada. Intenta alzarse ardoroso y esbelto por encima de los muros del jardín prometido, convirtiendo en calor el aire frío, pero a cada palmo que su cabeza levanta el muro de ilusiones de la otra parte se erige más alto. El ser trinitario dispone de todos los elementos de la naturaleza menos uno, del cual siempre se habla y nunca fue hallado, el de la felicidad. Las leyendas dicen que esta es la vida ordinaria en el territorio a alcanzar, sin que se sepa de nadie que haya logrado habitarlo. 

El fabuloso monstruo de las tres propiedades que son trescientas o trescientas mil, a medida que desarrolla sus facultades, atiende a los innumerables hombres que insisten una y otra vez en su empeño de ir más allá del cerco de las ensoñaciones. No habiendo testimonio alguno de que individuos del suelo terrenal hayan conocido la felicidad el pez serpiente dragón se muestra benévolo y consolador con cuanto humano llega hasta él en medio de súplicas. Hago todo lo que puedo, dice el pez serpiente dragón a los perdidos humanos, pero mis habilidades y recursos terminan siempre a la orilla del anhelo. Lo único que puedo procurar por vosotros, les dice, es que algún día seáis como yo.



(Ilustración de Artemio Rodríguez)

miércoles, 8 de noviembre de 2017

61. ¡Así que esta fue la carrera!




En el sprint próximo a la meta un ángel oportunista le propone al ciclista una trampa. Para que llegue cuanto antes. Te empujo sin que nos vea nadie y, a cambio, me reconoces como cómplice. Pero el dorsal sudoroso, ajado y casi esquelético no lo acepta. ¿Por qué tanta prisa por terminar la carrera? Tal vez no es urgencia sino solamente cansancio. Y sentido de cumplir la misión en la que se embarcó sin proponérselo, porque le embarcaron. Y la modesta satisfacción que, no obstante, para cada corredor tiene un significado elevado. Llegar al final, sin haberse retirado de manera precipitada en una etapa, sin descalabros que le descalificasen, sin apartarse del recorrido marcado por la organización biológica es todo un triunfo. Entonces, restando importancia al ángel que, cual espectador espontáneo salió a dar un empujón al atleta, pero al que no debe el esfuerzo del aliento último, el corredor alza las manos. Victoria por haber corrido. Victoria por haber resistido. Victoria por haber superado la gymkana. Victoria por demostrar que lo pequeño hace lo grande. Victoria por descubrir que el misterio no era otra cosa sino la pista por la que deslicé mi vida, piensa. 

Una dosis de escepticismo y perplejidad últimos hace que el corredor exclame al borde del abandono justo y definitivo: ¡Así que esta fue la carrera!



(Ilustración de Artemio Rodríguez)