lunes, 6 de diciembre de 2010
Ligereza (5)
Abrís la luz del día. ¿Quién podría resistirse a tal exuberancia? Ante vuestro despliegue los guerreros abandonan, los profetas dejan de clamar en vano y los salteadores de los destinos humanos se rinden.
Hacéis deseable la vida, incluso cuando las nubes y los vientos la amenazan con su inquietante movimiento, incluso cuando el infortunio desgarra a los hombres que aún creen en el amor.
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Hermoso texto, sí. Un placer para el espíritu visitar tu blog.
ResponderEliminarGracias por pasarte, Marina. Todos necesitamos del intercambio de las palabras. Como un bálsamo.
ResponderEliminarTu post me remontó... no sé bien por qué a los versos de Bécquer:
ResponderEliminar"Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre las sábanas de espuma,
¡llevadme con vosotras!
Ráfagas de huracán que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!"
Tal vez por la sensibilidad que brotan de tus palabras.
Por esa connotación con la vida y el sentimiento.
Un abrazo.
¿Se trata de rimas de Bécquer? No las recordaba, y eso que debo tener el pequeño Crisol con rimas y leyendas, en papel finito y letra diminuta.
ResponderEliminarQué curioso. Unas letras conducen a otras. Revolotearé en busca del librito. Tal vez ahora entienda más al poeta sevillano. Acaso me entienda a mi mismo.
Gracias. Un abrazo.