¿Te preguntas alguna vez por el desgaste que supone la índole a la que te debes?, sí, te preguntas pero no te sorprendes, tampoco te obsesiona la interrogativa, eres tal cual eres y sigues rodando, te manifiestas con tus capacidades y ello te satisface, los que se sorprenden no te inquietan, quienes te conocen te reconocen familiarmente, los que no están de acuerdo con tus ejercitaciones no te desprecian, quienes piensan que acabarás siendo de otra manera que se parezca más a ellos te dejan por imposible, tú no haces nada por conceder, tú no te dejas arrastrar por los prejuicios ajenos, tú no manifiestas agobio por las miradas que intentan controlar tu imagen, tú te diviertes en la naturaleza a la que perteneces agradecido y te entregas a ella cada día con la voluntariedad más generosa que cabría imaginar.
















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