Incides una y otra vez en la agitación que crees perpetua, te abandonas a la inercia, te sometes a un ritmo que traías de origen, ensueñas con la idea de que no empezaste nunca, de que siempre has estado transformándote, te preguntas si tanta metamorfosis está derivada de la geometría o del impacto de los cuerpos siderales, no se te ocurre pensar que acaso una mano ayudada por otra mano hayan podido concebirte con esa estructura caprichosa, aunque esas manos fueran tus demiurgos ellas son a su vez otras geometrías que no cesan en sus vuelos y sus derrapes, agitadas en sus variaciones, erosionadas para tu desconcierto pero a la vez para tu afirmación.


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