Te has escondido de ti mismo durante tanto tiempo, detrás de ti y detrás de todos mientras erigías un falso muro de defensa, adaptándote a las luces y protegiéndote de las sombras, o bien transmuntándote en una de ellas, buscando escondrijos eventuales donde apenas permanecer los momentos justos, agazapado siempre en la ensoñación de que las horas se demorarían hasta el infinito, saltando de uno a otro de los recovecos para que nadie te encontrase, aun sabiendo que no había quien lo pretendiera, y en ese estado de dilatación sigues soñando, ya vagamente, más débilmente, a medida que tu volumen se desliza por la pendiente y escora para todos los lados.


No hay comentarios:
Publicar un comentario