martes, 5 de abril de 2011

Indolencias (VIII)





Contemplaba estoicamente las pasiones y los vicios de los indígenas. Admiraba sin remilgos las virtudes y el coraje de estos. Se dejaba deslumbrar por el ingenio y la habilidad que algunos elegidos desempeñaban. Renegaba de las muestras de ofuscamiento y perplejidad que los del lugar solían afrontar. En determinados momentos no distinguía entre el acontecimiento y lo soñado. Algo de lo humano tocaba su impávida actitud.


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