"Tú no estás dormida ni despierta: tú flotas en un tiempo sin horas" Carta de creencia. Octavio Paz

domingo, 17 de octubre de 2010

Flotante (2)


Te nutres de los aromas de las profundidades
y bebes en el aire que se fija a tu piel.


sábado, 16 de octubre de 2010

Flotante



Tocas varios mundos y te debes a ellos.


domingo, 3 de octubre de 2010

Fulgores (y 8)

Tu ojo de la aguja busca el hilo que lo enhebre. Se despliega como una retina transparente y sin fondo. A través de ella, veo. A punto estoy de tentar la suerte. ¿Pasaré la prueba? Más allá, la textura pide ser tejida. ¿Serán mis dedos capaces de afinar por el leve agujero? Contengo la respiración y afirmo el pulso. Llegaré a vestir tus crines irreductibles. Mira que estoy hecho de suspiros, llama mía.


viernes, 1 de octubre de 2010

Fulgores (7)

Una cinta sobre mi frente. Una espiral devorando mi cuello. Me sujetas en la penetrante oscuridad. Inerme ante tus caprichos. Hieres mi mirada hasta que mis órbitas se precipitan donde tú quieras llevarme. No vacilas. Me arrastras a un baile donde pierdo pie. Consumido en el ejercicio de seguirte siento otro cuerpo dentro de mí. Otro canto. Otra propiedad. El fulgor de la materia.



miércoles, 29 de septiembre de 2010

Fulgores (6)

No parar para no morir. Tu sino y tu encanto. No alejarme para no desaparecer. Mi sentido y mi propuesta. Aceptas mi acercamiento. Abres tu corola. Me la ofreces y me hipnotizas. El hombre atrapado en la pasión se vuelve dúctil y arriesga el ser. Pero pretende la vida. Extraña confluencia entre este ser que se hace a contrapelo y en conflicto con la materia que transforma. Como tú. Llama flor. Llama de sangre. Llama crisol. Arrobadamente me desbordas con tu belleza despiadada.



lunes, 27 de septiembre de 2010

Fulgores (5)

Al enderezarte no soportas la rigidez. Agitas de manera refleja tu insolente razón de ser. Inasequible al éter que te impulsa no hallas punto de sujeción sino en el movimiento más imprevisible. Nada te explica más que la turbulencia. Al desparramarte ejercitas una proyección incesante. Cuando crees abandonar el origen retornas a él. Pero nunca en el espacio que abandonaste. En cada paso buscas un destino distinto y vuelves a un origen inexistente.



domingo, 26 de septiembre de 2010

Fulgores (4)

Te retuerces. Buscando el soplo que arrecia, te conmueves. No es el aturdimiento, sino la conciencia. Saber que puedes rodearme y en cualquier instante acometerme descarnadamente . Acaso esperas a que baje la guardia. O lo opuesto. A que mi atención desmedida sea la celada que me pongo a mi mismo. Aun sabiendo que quemas no me aparto.Te enderezas.



martes, 21 de septiembre de 2010

Fulgores (3)

¿Por qué te dejas caer hacia atrás como si fueras un cuerpo de mujer? ¿Quién te empuja? ¿Mi aliento rescatado a la ansiedad? En la posición vencida me tientas. Creo oler una piel que despide aroma de resinas. Siento el calor de un torso que se entrega.



lunes, 20 de septiembre de 2010

Fulgores (2)

A punto de ascender como la exótica ibis. Te desprendes de la tierra y no hay límite que se interponga en tu vuelo caprichoso. Las tinieblas se apartan a tu paso. Vigía de la noche, prendes para que los perdidos hallen el retorno. En mi mudez me vuelvo frágil. Tiendo la mano hacia ti. No para sujetarte sino para que me lleves. Inaprensible tu plumaje de oro.



viernes, 17 de septiembre de 2010

Fulgores

Tú, la evanescente, tienes cuerpo. Eres la densidad de una masa eternamente móvil. La ignición es tu razón de ser. La duración de tu fulgor no te hace más insignificante. Dicen que quemas. Dicen que iluminas. Pasas a mi lado y te ofreces. O cegarme o ver.



jueves, 2 de septiembre de 2010

Observantes (y 8)

Se han congregado ante una llamada secreta. Vienen desde el fondo de los arcanos. Recorren la superficie de territorios desconocidos. Los hay de todos los colores y representaciones. Más ovalados y más circulares. Están aquellos que simulan cráteres y los que se proyectan como arcos triunfales. Quienes miran frontalmente y quienes lo hacen de manera huidiza. Pero todos acumulan como consecuencia de su tenaz escudriñamiento un paisaje sin fin, y han contabilizado innumerables pasos de otros seres, y han enviado mensajes a los animales infelices del planeta. Son presencia y también huella. Han llegado hasta el ámbito de los últimos resistentes. Para contarnos las historias que nosotros hemos olvidado por no saber mirar.



miércoles, 1 de septiembre de 2010

Observantes (7)

Entre todos los ojos que habitan la senda destacan los de mirada mística. Los que ascienden desde el llano donde las otras especies luchan por la vida. Aquellos que se consolidan sobre sí mismos hasta engendrar el formidable ojo de ojos. Desprenden lágrimas que envuelven las sonrisas de los vivos y su savia sabe a sal. Parecen entenderlo todo desde sus dominios celestes. Están por encima del mal y del bien. Han robado el corazón de los hombres.


martes, 31 de agosto de 2010

Observantes (6)

Deben de estar de vuelta de azares y monotonías. Tanto los unos como las otras les ha conformado su carácter. La experiencia y el aguante, más o menos riguroso, hace palidecer los rostros. Hay quien se mantiene siempre atento. De él se dice que es la juventud. Pero ¿la juventud es sólo una fase temporal o una actitud duradera? Hay perfiles donde se adivinan las ganas de saber y el espíritu de disfrutar. ¿Quién podría negarles entonces su carta de naturaleza eterna?



lunes, 30 de agosto de 2010

Observantes (5)

Hay miradas heridas. Quiebras que llegan desde muy hondo. Miradas desvalidas y apagadas. Donde la sombra de los años o el cuchillo del mal desarma su antigua capacidad penetrante sobre el paisaje. Ojos que se ciegan a sí mismos en el abandono. Ojos que se desplazan ya sin rumbo, que miran en todos los sentidos sin encontrar una ubicación que les salve. Miradas que se dirigen principalmente al interior, donde se recluyen entre el veneno y el trastorno. Las suyas son miradas hacia atrás. Un apagamiento lento que ya no urge ni a la memoria propia. Una desasistencia. Una rendición.

domingo, 29 de agosto de 2010

Observantes (4)

Pero otras miradas ya se muestran cansadas y solicitan la compasión del paseante. Se desploman los párpados de sus ojos veteranos. Y su retina se muestra más opaca y huidiza. Caminan lenta y pesadamente por la alameda sin beligerancia alguna. Sus guiños son sosegados y su actitud flemática. Han visto demasiado y nada hay nuevo que les entusiasme. Acaso solamente reclaman la comprensión de los elementos. Y no sentirse excesivamente lastimados por las arrugas concéntricas del tiempo.



lunes, 23 de agosto de 2010

Observantes (3)

Miradas que crecen desde las profundidades de la corteza. Que se multiplican en un territorio cuya apariencia no habíamos apreciado. Donde la savia abre cauces que otros seres de la luz no pueden ver. Atrincherados entre la defensa de los ojos más ancestros, los incipientes se disponen a saltar sobre nuestras cabezas. O a escarbar en nuestras ciegas preocupaciones.



sábado, 21 de agosto de 2010

Observantes (2)

Hay ojos desmedidos. Grandes esferas que apenas caben en el rostro. Huecos que se proyectan sobre el paseante y le plantan cara. Que potencian sus dimensiones hasta convertirse en máscaras y conjurar el peligro. Pertrechados con esas defensas descomunales consiguen ahuyentar a cualquier animal que se aproxime con oscuras intenciones.



miércoles, 18 de agosto de 2010

Observantes

Nos observan más ojos de los que imaginamos. Ojos polifémicos que se superponen curiosos a nuestro paso. Ojos que contienen sentimientos y que, simplemente, agradecen que confrontemos los nuestros con ellos durante un instante fugaz.


viernes, 2 de julio de 2010

Arrebatos (4)


¿Es blanca la luz? ¿Es transparente? ¿Es alba u ocaso? ¿Es nacimiento o cénit? ¿Es intensa, tenue, muda, expresiva? Los poetas transforman la luz en categoría de palabras. ¿Será porque desean trasladar su poder al combate con las mismas palabras? ¿Consiguen de este modo desentrañar los sentidos? Y se esfuerzan con más o menos éxito. Proclaman los infinitivos, que siempre suenan a triunfales. Llevar la luz a los significados. Extender los jardines, las estancias, los campos o las miradas con la propiedad de la luz. Destapar el pozo de los hombres. Desbrozar la maraña a veces confusa que estos han hecho crecer. Llevar incluso la luz al rincón más apartado de la muerte. Aunque en este caso, ¿será útil, siquiera para morir en paz? Pero la luz no entiende de poesía. Mas se deja acariciar con las palabras torpes de los poetas. Aunque a ella no le revele nada.

miércoles, 16 de junio de 2010

Arrebatos (3)


¿Y por qué siempre cae transversalmente? Los cuerpos de la tierra la reciben desigual. La sienten oprimente en unas partes, liberadora en otras. ¿Qué queda de ella en cada elemento? Unos la mantienen superficial, otros se abren a su agudeza hasta las entrañas, otros se dejan cegar, otros empiezan a ser nuevos tras su paso. Ni la más mínima sustancia, se advierta o no su dimensión, permanece ajena al trazo diagonal de la luz.