lunes, 7 de junio de 2010

Un árbol caído (y 8)


Y en la palidez, la nobleza. El diámetro del tronco preserva memorias, aunque no respire. Su pátina es antigua. Existe más allá de su caída. Es un extraño ser que vive en su muerte. Debe permanecer ahí. No para que los caminantes se aflijan, sino para que tomen nota de la fortaleza del gigante. Unos niños están a punto de subir sobre su lomo áspero para galopar. Sea cual sea su posición y su estado, para ellos es el árbol. Su línea horizontal traza un ángulo invisible con la vida. Un aliento.

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