Pero la luz no quiere ser cautiva de los dramas de los hombres. Vuela, se expande, busca lo ilimitado. O al menos persigue otros límites menos enredadores, donde pueda ser acogida sin que las telarañas de los humanos la envuelvan y la desvirtúen. Ella nunca les faltará, su generosidad está fuera de duda. Mas también su independencia, su arraigado sentido de la manifestación permanente. Regida por imperativos diferentes, flota como única razón de ser. Y mientras la órbita en que giran los planetas no varíe, mientras la estrella incandescente no se rinda, ella pertrechará con su fruto el mundo de las mil vidas. Desembarazada del capricho de los pequeños habitantes de allá abajo, traza su espiral liberadora.
lunes, 7 de febrero de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
Rasgaduras (4)
Aquellas raíces del cielo obraban como horquillas. Manos invisibles aventaban en el amanecer signos rigurosos. Nada estaba por hacer. La monotonía instalada en la vida de los hombres no adivinaba otra suerte. Y sin embargo nada era lo mismo. Aquella apariencia de que todo permanecía daba seguridad a los pobladores de la tierra. Fuera o no fuera la realidad percibida de la misma manera por todos, cada vida aferraba para sí la medida de un tiempo. Un día más. Haber llegado a un alba cuyo despunte no quedaba registrado con el mismo dibujo que el día anterior. Cuántos habitantes se levantarían para no acostarse de nuevo por la noche. Cuántos palparían lo oneroso en su cuerpo. Cuántos palidecerían por las manifestaciones cambiantes que arrugaban sus entrañas. Solo tienen garantizadas las risas los niños. Asomarse a la ventana y contemplar el tejido vegetal que absorbe luz. Toda la luz para el suelo, grita la gran madre.
miércoles, 2 de febrero de 2011
Rasgaduras (3)
No se desplaza la luz sino la senda. La inestable base que sujeta nuestros pies y amortigua la aspereza con que la vida pone a prueba cada día. Se desplazan las aguas subterráneas, y el magnetismo que polariza los ritmos de todo lo existente, y las raíces que hablan lenguajes ocultos, y la floresta y el vacío de los árboles desnudos, y el piar que ha migrado hacia otros paisajes. Y en ese movimiento, que no depende de que se mire o no se mire, los seres se sienten tocados. Tibias mañanas de luz de invierno. Tamizan más que los objetos. La visión de las cosas, la aparición de lo recóndito, la revelación de los enigmas. Esta luz que hace crecer, aunque no se agradezca con las frágiles palabras de la especie. Da igual esperar a los frutos. La senda no para y es bueno sentirse en ella.
martes, 1 de febrero de 2011
Rasgaduras (2)
Y entre la luz y la mirada, los hilos de la tierra. Esas estructuras de los árboles que nos parecen inmensas apenas son filamentos frente la penetración de la luz. Sin embargo, los ramajes se van tejiendo afanosamente sobre nuestras cabezas. Mas siempre hay un punto donde el vigor del día atraviesa el mimbre. La luz nos nutre pero también nos ataca. Adoración por los días en que el pulso entre ella y la naturaleza que hay bajo su reino establece un equilibrio tenue. La mirada humana se vuelve entonces tan mortecina como la luz. Impregna los ánimos y encoge las expresiones. Todo resulta más calmo. Las nuevas civilizaciones, que no cesan de generar ruido, se amodorran un poco. Hay ojos que desprenden pesadumbre, sonrisas congeladas y gestos recogidos. Nada es aparente. Los rostros se vuelcan en el asfalto. Sólo los más decididos siguen invocando la bondad del cielo.
lunes, 31 de enero de 2011
Rasgaduras
Siempre la luz abriéndose camino. Elevándose sobre el último solsticio avanza hacia nuevos tonos. La luz nunca es única. ¿Por qué habría que elegir, entonces, una de sus formas? ¿No es mejor disfrutar cada manifestación diaria con que nos brinda su presencia y afirma la nuestra? La mirada se niega a reducir la demostración. La mirada no quiere sino vivir el instante en que la luz nos es dada. La mirada debe ampliar la percepción. La mirada intuye el misterio y lo rescata en forma de estética. Tal vez la luz no sabe de eso. La luz obra a su ritmo y habla marcada por la lejanía o por la cercanía de quien la produce. La luz sortea las interferencias que las estaciones le designan. La luz se contempla en unos ojos, hasta seducirlos.
martes, 25 de enero de 2011
Frutal (y 6)
Por el palmeral se difunde la brisa de la noche. Quienes antes degustaron los frutos, ahora se dejan mecer por el ramaje que les adormece. Ellos luchan contra los elementos y la naturaleza provee contra los saqueadores. Carne dentro de carne, alma dentro de alma. Confusa e imprescindible simbiosis que no pasa inadvertida para los que callejean apacibles y descuidados. Capturando lo pequeño, interpretando cada sentido que depara el azar.
miércoles, 19 de enero de 2011
Frutal (5)
Y más allá se descubren los oasis. Las palmeras protegen a sus hijos. En las aguas apacibles que manan a sus pies se reflejan estrellas. Todo es fértil. Dispuesto para amainar la sed de los seres que transitan buscando destinos. Revelaciones.
lunes, 17 de enero de 2011
Frutal (4)
No hay celosías que puedan impedir que los frutos lleguen a las bocas. Hay rejas que se encelan y construyen edificios dentro de edificios. Verticales enredaderas cuyo material no puede ocultar los dones de la tierra. Extrañas sintonías orientales que al encordelarse en hierro tratan de trenzar las hojas y los frutos. Pero las esencias fluyen, sin que ninguna fuerza de la mano del hombre lo evite.
domingo, 16 de enero de 2011
Frutal (3)
Todas las huertas cercanas han proporcionado sus frutas más seductoras. Las manos artesanas han trabajado con filigrana las vasijas por donde se desborda la diversidad más aromática. Los cientos de ojos que toman la calle destellan ante la verdadera sazón de la tierra.
jueves, 13 de enero de 2011
Frutal (2)
Cada transeúnte se embriagaba con los aromas. Podía admirar aquellos volúmenes cuyo punto de madurez empequeñecía cualquier obra de los hombres. Podía catar la dadivosa variedad de la que disponía al alcance de su mano. Los ojos de las gentes se iluminaban con el don del asombro.
martes, 11 de enero de 2011
Frutal
De los muros encalados de la ciudad vieja colgaban búcaros magníficos. Úteros generosos que ofrecían sus frutos al viajero y le sorprendían. Apetencias que no conocían el tajo de las estaciones cambiantes del año.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Ligereza (y 7)
No sois lanzas ni flechas. Sólo exhalaciones. Origen y destino. Convertís la oscuridad en luz. Devolvéis la luz a su seno feraz. Renováis los ciclos que me recorren. Me hacéis permanecer.
martes, 7 de diciembre de 2010
Ligereza (6)
Gallardetes de oro. Tomadme entre vuestro alarde. Hacéis virtud de la inconsistencia. Quiero ser como vosotros. Desalojad la densa opresión que me ancla en la ciénaga. Fragilizad mi espíritu hasta que toque la ligereza. Hasta que recupere la parte del alma que se ha desprendido de mi.
lunes, 6 de diciembre de 2010
Ligereza (5)
Abrís la luz del día. ¿Quién podría resistirse a tal exuberancia? Ante vuestro despliegue los guerreros abandonan, los profetas dejan de clamar en vano y los salteadores de los destinos humanos se rinden.
Hacéis deseable la vida, incluso cuando las nubes y los vientos la amenazan con su inquietante movimiento, incluso cuando el infortunio desgarra a los hombres que aún creen en el amor.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Ligereza (4)
Abigarradamente, expandís el sexo de vuestros colores. Habéis alzado un recinto bajo vuestras enseñas. El suelo está feliz de teneros como signo de paz. Que los hombres aprendan de vuestra entereza, más allá de la apariencia frágil. Lao Zi debió dudar sobre aquel texto del Tao cuando escribiera:
¿Puedes concentrar el soplo vital hasta alcanzar la flexibilidad,
como un niño de pecho?
Pero pensó en vosotras.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Ligereza (3)
En vuestra cabalgada no hay griteríos ni relinchos ni siquiera suspiros menudos. No hay tampoco conquistas territoriales. No sometéis, por lo tanto, a los habitantes de otras regiones. Vuestro ámbito permite compartir y ser compartidas.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Ligereza (2)
Os inclináis hacia un coloquio fecundo. Procedentes desde una raíz individual compartís el aire de las palabras. De vuestros labios suenan de otro modo. No rechinan como cuando emergen de la boca de los hombres.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Ligereza
Delicada presencia, desafiando el embate del viento. Resistís sin ruido. Crecéis sin pretender otras alturas.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Contra la cautividad (y 6)
Os reencontráis en el origen. Ocultas bajo las criaturas de la savia no añoráis un futuro. Estáis de nuevo sumergidas en la montaña. Miraros en el transcurso que os arrancó de cuajo de ella. También sabéis que el camino es para vosotras el único sentido.
sábado, 6 de noviembre de 2010
Contra la cautividad (5)
No las envidias. Te horroriza el perfil idéntico que las incapacita para reconocerse. Y ni siquiera alcanzaron la cumbre de sus sueños. Tú eres libre. Ellas son las frustradas. Sólo aliviadas por la humedad de la tierra.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Contra la cautividad (4)
Pudiste elegir ser parte solemne. Prefieres tu don irreductible. Dejar que te depure el viento o el agua. Sentirte libre de domas.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Contra la cautividad (3)
Surgen como lágrimas. O eres su tierra de cultivo. ¿Quién dijo que nada puede crecer entre las rudas aristas de tu alma?
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Contra la cautividad (2)
Rechazaste formar parte de la obra acabada, para no dejar de ser tú misma. Arrinconada en tu desgaste miras con altivez y te sientes ciclópea
martes, 2 de noviembre de 2010
viernes, 29 de octubre de 2010
Flotante (y 10)
Resistirse a languidecer pues la boca de la tierra no engullirá
lo que creció una vez desde su lodo húmedo.jueves, 28 de octubre de 2010
miércoles, 27 de octubre de 2010
martes, 26 de octubre de 2010
domingo, 24 de octubre de 2010
sábado, 23 de octubre de 2010
viernes, 22 de octubre de 2010
lunes, 18 de octubre de 2010
domingo, 17 de octubre de 2010
sábado, 16 de octubre de 2010
domingo, 3 de octubre de 2010
Fulgores (y 8)
Tu ojo de la aguja busca el hilo que lo enhebre. Se despliega como una retina transparente y sin fondo. A través de ella, veo. A punto estoy de tentar la suerte. ¿Pasaré la prueba? Más allá, la textura pide ser tejida. ¿Serán mis dedos capaces de afinar por el leve agujero? Contengo la respiración y afirmo el pulso. Llegaré a vestir tus crines irreductibles. Mira que estoy hecho de suspiros, llama mía.

viernes, 1 de octubre de 2010
Fulgores (7)
Una cinta sobre mi frente. Una espiral devorando mi cuello. Me sujetas en la penetrante oscuridad. Inerme ante tus caprichos. Hieres mi mirada hasta que mis órbitas se precipitan donde tú quieras llevarme. No vacilas. Me arrastras a un baile donde pierdo pie. Consumido en el ejercicio de seguirte siento otro cuerpo dentro de mí. Otro canto. Otra propiedad. El fulgor de la materia.

miércoles, 29 de septiembre de 2010
Fulgores (6)
No parar para no morir. Tu sino y tu encanto. No alejarme para no desaparecer. Mi sentido y mi propuesta. Aceptas mi acercamiento. Abres tu corola. Me la ofreces y me hipnotizas. El hombre atrapado en la pasión se vuelve dúctil y arriesga el ser. Pero pretende la vida. Extraña confluencia entre este ser que se hace a contrapelo y en conflicto con la materia que transforma. Como tú. Llama flor. Llama de sangre. Llama crisol. Arrobadamente me desbordas con tu belleza despiadada.

lunes, 27 de septiembre de 2010
Fulgores (5)
Al enderezarte no soportas la rigidez. Agitas de manera refleja tu insolente razón de ser. Inasequible al éter que te impulsa no hallas punto de sujeción sino en el movimiento más imprevisible. Nada te explica más que la turbulencia. Al desparramarte ejercitas una proyección incesante. Cuando crees abandonar el origen retornas a él. Pero nunca en el espacio que abandonaste. En cada paso buscas un destino distinto y vuelves a un origen inexistente.

domingo, 26 de septiembre de 2010
Fulgores (4)
Te retuerces. Buscando el soplo que arrecia, te conmueves. No es el aturdimiento, sino la conciencia. Saber que puedes rodearme y en cualquier instante acometerme descarnadamente . Acaso esperas a que baje la guardia. O lo opuesto. A que mi atención desmedida sea la celada que me pongo a mi mismo. Aun sabiendo que quemas no me aparto.Te enderezas.

martes, 21 de septiembre de 2010
Fulgores (3)
lunes, 20 de septiembre de 2010
Fulgores (2)
A punto de ascender como la exótica ibis. Te desprendes de la tierra y no hay límite que se interponga en tu vuelo caprichoso. Las tinieblas se apartan a tu paso. Vigía de la noche, prendes para que los perdidos hallen el retorno. En mi mudez me vuelvo frágil. Tiendo la mano hacia ti. No para sujetarte sino para que me lleves. Inaprensible tu plumaje de oro.

viernes, 17 de septiembre de 2010
Fulgores
jueves, 2 de septiembre de 2010
Observantes (y 8)
Se han congregado ante una llamada secreta. Vienen desde el fondo de los arcanos. Recorren la superficie de territorios desconocidos. Los hay de todos los colores y representaciones. Más ovalados y más circulares. Están aquellos que simulan cráteres y los que se proyectan como arcos triunfales. Quienes miran frontalmente y quienes lo hacen de manera huidiza. Pero todos acumulan como consecuencia de su tenaz escudriñamiento un paisaje sin fin, y han contabilizado innumerables pasos de otros seres, y han enviado mensajes a los animales infelices del planeta. Son presencia y también huella. Han llegado hasta el ámbito de los últimos resistentes. Para contarnos las historias que nosotros hemos olvidado por no saber mirar.

miércoles, 1 de septiembre de 2010
Observantes (7)
Entre todos los ojos que habitan la senda destacan los de mirada mística. Los que ascienden desde el llano donde las otras especies luchan por la vida. Aquellos que se consolidan sobre sí mismos hasta engendrar el formidable ojo de ojos. Desprenden lágrimas que envuelven las sonrisas de los vivos y su savia sabe a sal. Parecen entenderlo todo desde sus dominios celestes. Están por encima del mal y del bien. Han robado el corazón de los hombres.

martes, 31 de agosto de 2010
Observantes (6)
Deben de estar de vuelta de azares y monotonías. Tanto los unos como las otras les ha conformado su carácter. La experiencia y el aguante, más o menos riguroso, hace palidecer los rostros. Hay quien se mantiene siempre atento. De él se dice que es la juventud. Pero ¿la juventud es sólo una fase temporal o una actitud duradera? Hay perfiles donde se adivinan las ganas de saber y el espíritu de disfrutar. ¿Quién podría negarles entonces su carta de naturaleza eterna?

lunes, 30 de agosto de 2010
Observantes (5)
Hay miradas heridas. Quiebras que llegan desde muy hondo. Miradas desvalidas y apagadas. Donde la sombra de los años o el cuchillo del mal desarma su antigua capacidad penetrante sobre el paisaje. Ojos que se ciegan a sí mismos en el abandono. Ojos que se desplazan ya sin rumbo, que miran en todos los sentidos sin encontrar una ubicación que les salve. Miradas que se dirigen principalmente al interior, donde se recluyen entre el veneno y el trastorno. Las suyas son miradas hacia atrás. Un apagamiento lento que ya no urge ni a la memoria propia. Una desasistencia. Una rendición.
domingo, 29 de agosto de 2010
Observantes (4)
Pero otras miradas ya se muestran cansadas y solicitan la compasión del paseante. Se desploman los párpados de sus ojos veteranos. Y su retina se muestra más opaca y huidiza. Caminan lenta y pesadamente por la alameda sin beligerancia alguna. Sus guiños son sosegados y su actitud flemática. Han visto demasiado y nada hay nuevo que les entusiasme. Acaso solamente reclaman la comprensión de los elementos. Y no sentirse excesivamente lastimados por las arrugas concéntricas del tiempo.

lunes, 23 de agosto de 2010
Observantes (3)
Miradas que crecen desde las profundidades de la corteza. Que se multiplican en un territorio cuya apariencia no habíamos apreciado. Donde la savia abre cauces que otros seres de la luz no pueden ver. Atrincherados entre la defensa de los ojos más ancestros, los incipientes se disponen a saltar sobre nuestras cabezas. O a escarbar en nuestras ciegas preocupaciones.

sábado, 21 de agosto de 2010
Observantes (2)
Hay ojos desmedidos. Grandes esferas que apenas caben en el rostro. Huecos que se proyectan sobre el paseante y le plantan cara. Que potencian sus dimensiones hasta convertirse en máscaras y conjurar el peligro. Pertrechados con esas defensas descomunales consiguen ahuyentar a cualquier animal que se aproxime con oscuras intenciones.

miércoles, 18 de agosto de 2010
Observantes
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




