"Tú no estás dormida ni despierta: tú flotas en un tiempo sin horas" Carta de creencia. Octavio Paz

viernes, 6 de mayo de 2011

Salbatice



Su rostro es el nuestro. Nuestro perfil es el suyo. El viento es tan antiguo. Y las lágrimas  son salinas en todas partes. No hay lugar del desierto ni fondo de valles alpinos ni abismos oceánicos que no sepan de su existencia. Aproximación.




jueves, 5 de mayo de 2011

Selvatico



Legañosas y tibias luces las que cuestionan nuestra pasividad. No vienen a despertarnos; tan sólo nos avisan de que la vida en tinieblas acaba creando ciegos. Admoniciones para seres perplejos. 



miércoles, 4 de mayo de 2011

Sauvages




Somos recorridos por un movimiento pendular. En su mirada percibimos algo cada vez más nítido de nosotros mismos. Nos llevan, nos traen. Tan pronto son reflejos como carne. Trueque de identidades.

martes, 3 de mayo de 2011

Selvagem



Con la precisión del ritmo se desplazan. Rotan sobre su eje y se despliegan ante nuestra temblorosa sorpresa. Paisaje de la oscilación.




lunes, 2 de mayo de 2011

Salvaxe



Con la cerviz erguida sus rasgos se perfilan más evidentes. Sin embargo difícil saber si se aproximan o se alejan. Hay que esperar algo más. Un rumor tal vez. Hipnóticos vaivenes.


domingo, 1 de mayo de 2011

Salvatges



Desafían nuestras atonías. Nos estudian. Al dejarnos contemplar toman algo de nosotros. Cada una de nuestra muecas la hacen suya. Esbozos.

sábado, 30 de abril de 2011

Salvajes



Impetuosa presencia. Se les advierte cuando nos rozan con sus sonrisas. La mirada inhóspita apenas se ha alzado. Líneas de tinieblas.

lunes, 25 de abril de 2011

Orígenes, y X




Como un ojo heteretópico, la roca permanece allí. No es orfandad sino testimonio. Nadie pregunta. Pero su mirada sabe de lo transitado por fuera. De lo acontecido en la desigual condición interior de su materia.  No hay eterno retorno en sí misma. Solo transformación y destino incierto. 



domingo, 24 de abril de 2011

Orígenes, IX



La masa es un despojo. Todo va volviendo al aire. Las partículas disueltas formarán una nueva masa. Hay mucho espacio donde pueden campar. Tal vez sean depositadas en el fondo de un lago o las olas marinas las arrastren hacia fondos que no conocieron jamás. O hagan parir nuevos desiertos. Los elementos son pacientes y obstinados. Nada se les resiste.




sábado, 23 de abril de 2011

Orígenes, VIII




Las estancias de arcano se convirtieron en pasadizos desiguales e intrincados. Éstos en crecientes pasillos que dieron lugar a corredores dilatados. Los corredores se quedaron pequeños y trocaron su voluntad en ventanas y puertas. Es así como lo ocupado se manifestó y el vacío tomó posesión de la materia.

viernes, 22 de abril de 2011

Orígenes, VII



Sin saber qué cavidad hay tras el primer agujero, sin conocer el intrincado seno a través del cual se extienden  galerías vanas. Hendiduras cuyo tamaño es variado. Profundidades que no son imaginables. Concéntrico despliegue de oquedades sólamente previsto como hábitat de seres misteriosos, cuya identidad nadie conoce.  


jueves, 21 de abril de 2011

Orígenes, VI



Cuando los antifaces se rompen, ¿qué queda? ¿Lo que hay detrás o el vacío? ¿Y si su esencia es precisamente el vacío? En su curso de disolución la pureza avanza hacia su autodescubrimiento.  Se deja llevar por la senda de la nada.

miércoles, 20 de abril de 2011

Orígenes, V




En sus formas arriesgadas, se pretenden incluso máscaras. Algunas alcanzan una emulación inequívoca con las de otros seres vivos de distinta constitución. Ni más delicada ni más consistente. Ninguna de las expresiones de la materia es superior a otra, salvo cuando se incluye en el destino que la mano de los hombres ha decidido. E incluso entonces, el azar juega a cada instante con ellas, con todo.


martes, 19 de abril de 2011

Orígenes, IV



Ni pasan dos veces por sus entrañas las mismas lágrimas del cielo. Los designios no existen en la materia. Sólo lo improvisado. Lo que llega de manera imprevista. Lo que tiene lugar con afán tenaz. Haciendo de cada paso una nueva imagen. Las rocas son irreductibles.


lunes, 18 de abril de 2011

Orígenes, III




Y sobre su superficie lisa se despliegan hileras de vacíos. Cuentas que dividirán lentamente, sin tiempo, el elemento en otros elementos. Socavamiento de sí mismo. No pasa dos veces la luz con la misma intensidad por su piel.  





domingo, 17 de abril de 2011

Orígenes, II



No hay límite para las manifestaciones de los elementos. Nada se genera para imponerse a lo otro. Todo es trasversal en el origen, sencillamente porque se da todos los días. No hay ojos en el pasado. Sólo furia.

sábado, 16 de abril de 2011

Orígenes




Sin desmentir a Courbet, tal vez el origen del mundo estuvo aquí. Una oquedad conduce a otra y ésta, a su vez, a otra. Todo lo que remite a lo anterior de sí mismo es el origen. Mas no hay comienzo. Sólo desgaste.

domingo, 10 de abril de 2011

Indolencias (y XIII)




Siguen sin estar en el principio. El destino de los dioses tampoco es eterno. Probablemente el mundo de los hombres tiene un límite, como lo tuvo el suyo. La naturaleza sobrevivirá donde no lleguen ya los espectros.



sábado, 9 de abril de 2011

Indolencias (XII)



Pero no les pertenecía. Se había apartado tanto de estos como de los que conoció en el principio. No estaba ya ni en un lugar ni en el otro. Se sabía en su propia consistencia, pero también en su ligereza. Se palpaba en su capacidad penetrante, pero también en la fragilidad de quien se aísla. Emplazado entre el limo y el arroyo, acariciado permanentemente por el viento, protegido de los avatares por la vegetación.  

viernes, 8 de abril de 2011

Indolencias (XI)




Retroceder no es huir. Volver a al abrigo no es rechazar la vida. Refugiarse no es sucumbir a los temores. Son ejercicios reflexivos para quien se siente inseguro. Él se sorprendía de esta actitud. Se asombraba de que el corazón de los humanos le hubiera rozado de manera tan manifiesta.  


jueves, 7 de abril de 2011

Indolencias (X)




Dudó porque sospechaba que dar el paso devaluaba su entidad. No la de su procedencia. No la de un ser más allá de los seres. Sino la de su afirmación contemplativa. Estar y no estar. Sentir y no procurar. Proximidad y justo distanciamiento. Los hombres podían vivir solos. No le necesitaban.




miércoles, 6 de abril de 2011

Indolencias (IX)



Tanto le atraía lo que se movía en derredor. Tanto le estimulaba aquel movimiento incesante que tentado estuvo a salir de su invisible reino. Su disposición ya lo anunciaba. Había adquirido efigie. Se había revestido de las formas al uso. Podía ser un personaje más. Ofrecerse, manifestar sus aptitudes, hacer cualquier cosa que le solicitaran. En su bagaje tenía una sabiduría anterior. Y había aprendido otro tanto de los hombres. En el límite de su disposición, dudó.


martes, 5 de abril de 2011

Indolencias (VIII)





Contemplaba estoicamente las pasiones y los vicios de los indígenas. Admiraba sin remilgos las virtudes y el coraje de estos. Se dejaba deslumbrar por el ingenio y la habilidad que algunos elegidos desempeñaban. Renegaba de las muestras de ofuscamiento y perplejidad que los del lugar solían afrontar. En determinados momentos no distinguía entre el acontecimiento y lo soñado. Algo de lo humano tocaba su impávida actitud.


lunes, 4 de abril de 2011

Indolencias (VII)



No era como los otros. O había renunciado a serlo. No venía a imponer, ni a conducir. Dejaba que la materia siguiera su curso sin intervenir. Veía a distancia a los humanos de la misma manera que se deleitaba en el verdor húmedo que era causa y efecto de la vida. En el que se había refugiado para protegerse de las otras divinidades.

sábado, 2 de abril de 2011

Indolencias (VI)




La luz iba emanando lentamente y lo descubría. Hierático, contemplaba los tiempos ordinarios. Entre un horizonte impreciso y el curso de las aguas que pasaban a sus pies. Refugiado en la concha de hierbas, a la espera de las nuevas manifestaciones.

viernes, 1 de abril de 2011

Indolencias (V)



Unos dicen que las aguas lo depositaron en la orilla. Otros que siempre estuvo allí. Su mirada era fija, pero no ordenaba. Su porte, galano. Su manifestación, ociosa. Su actitud, observante. Nada en su composición daba a entender que era de otra estirpe.


jueves, 31 de marzo de 2011

Indolencias (IV)




Mas la simbiosis de la tierra y el cielo tenía que procurar inevitablemente otra materia. Tal vez permanecía oculta, acaso no se había revelado. No había tenido su momento, ni su condición. Participaba del caos, pero se estaba fraguando. Sin prisa, sin parada, sin imagen, sin destino claro.



miércoles, 30 de marzo de 2011

Indolencias (III)




¿Cuándo brotó el color? ¿Antes o después de las formas? ¿Venían juntos o se encontraron? Ni los volúmenes se perfilaban del mismo modo ni el color era único. Tampoco los días y las noches hablaban el mismo lenguaje.

martes, 29 de marzo de 2011

Indolencias (II)



Y al desplegarse los ramajes, se abrieron otras frondas. Tras trenzarse las hojas de la luz, se pergeñaron difusas imágenes. Llegaron con las gotas del alba. Nacieron de la saliva de los ríos.

lunes, 28 de marzo de 2011

Indolencias




En el principio no fueron los dioses. Y sus dominios no existían. Tampoco sus prescripciones. Ni sus intrigas. La naturaleza sólo se miraba en sí misma.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Disoluciones. y 6




Remolino. Ni agua ni fuego. Ni viento ni tierra. El eje invisible actúa como un huso donde se enredan los hilos cambiantes. El efecto es tan hipnótico que precipita miradas y anula una exégesis. Son los sentidos los que se dejan tocar por la oscuridad telúrica. Se escucha un eco hondo peligrosamente atractivo.


martes, 22 de marzo de 2011

Disoluciones. 5




La fragua chispea. El rescoldo principal expide sus destellos. Acaso buscan anidar en otro espacio. Converger en un nuevo núcleo. ¿Cuántos elementos coexisten en una simbiosis  tan difícil como necesaria? El relevo descuella echando un pulso al efímero círculo. La luz es para todos, sin arrogancias.

lunes, 21 de marzo de 2011

Disoluciones. 4




Y el signo se manifiesta. Fundido en un espacio donde se concentran las energías complementarias. No hay nunca milagro. La dinámica del azar es absolutamente el presente. Veloz y pasajera, causa y efecto, demostración y cambio. Se contrae en una interiorización donde coge carrera. ¿Hacia dónde?

domingo, 20 de marzo de 2011

Disoluciones. 3




Como lengua de fuego rasga la superficie. No se queda en ella. Parece reflejo, pero al ir más allá resulta otra cosa. Un agujero desplaza el líquido. Los ojos permanecen en éxtasis. No alcanzan a ver. Solamente esperan una señal.



sábado, 19 de marzo de 2011

Disoluciones. 2



Si se expande, si se retrae. Si se combina, si se rompe. Sin saber si un invisible eje axial repele o convoca. Las partículas sugieren la apertura de un camino. Su invisibilidad lo hace imperceptible. ¿En qué dirección va?


viernes, 18 de marzo de 2011

Disoluciones



No saber si primero fue la disolución. La mirada resquebrajada de la luz. Una extensión que va deshaciéndose a cada instante, porque cada paso es otro. No hay dos reflejos idénticos. Ni su efecto en el contexto posee la misma densidad.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Punto de fuga, punto de entrega




Puede ser tu punto de fuga. Pero también el avance de tu entrega. Aúnas los dos pasos con los ojos entornados. Como si no quisieras saber qué queda atrás ni qué te espera por delante. Ése es el presente. El instante, lo que vives, lo que tensa tu cuerpo. Y todo lo que gira dentro de ti y todo lo que bulle en tus pretensiones. Una actualidad efímera que sucede a otra que toma el relevo de otra. Suma de fugacidades que igualan la consistencia.  

lunes, 7 de marzo de 2011

La picardía



Sublime tentación. Jugar con ventaja para acaparar. ¿Y qué garantiza esa actitud? Probablemente que los demás se molesten. Que merme tu credibilidad. Que tampoco alcances tu objetivo. Y sin embargo, hay algo de divina gracia en tu mirada que conquista y está a punto de situarte en preeminencia. No estés seguro. La diosa sabe de cada cual. Y le coloca en su justo término.  


domingo, 6 de marzo de 2011

La reacción




Pero esa resistencia la pruebas con tu práctica. No basta con contemplar el mundo, que se debe. No es suficiente babearse ante la belleza, que conviene. No es justo esperar sólo a recibir, que es grato pero pide a cambio. No es de recibo la indiferencia, aunque en ocasiones se evoque una cierta suerte de justa indolencia. El riesgo de hacer dejación es que siempre pertenecerás a otros. Incluso al lado obscuro de ti mismo.  



viernes, 4 de marzo de 2011

Melancolía



¿Es la posesión o es la privación lo que induce a esa mirada perdida? No debes rivalizar dentro de ti. Huye tanto de la carencia que te inutiliza como de la apropiación que te anula. Con frecuencia, al final ambos estados pueden confluir negativamente, haciéndote la vida insufrible.  Importa adoptar un a modo de apartamiento del objeto deseado para que no devore tus entrañas. A partir de ahí será posible medir tu resistencia.


jueves, 3 de marzo de 2011

El apresuramiento



Esa presura locuela, ¿para tratar de llegar a dónde? El entusiasmo de los fines no debe hacernos precipitar el ritmo. Una mala pisada y la caída nos privará que lleguemos los primeros. Pero ¿para qué ser los primeros, ni los segundos? Adaptarnos a nuestras posibilidades. El camino no va a variar. Que el ejercicio no sea competencia, que la velocidad no se convierta en desenfreno, que el entusiasmo no se traduzca en decepción. Encontrar nuestra propia dinámica.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Placidez



Arrobado ante los acontecimientos que no parecen ir con uno mismo. No condicionado por la urgencia ni por la responsabilidad ni por la exigencia. Un estado ajeno a cualquier obligación, apartado del cumplimiento del tiempo inexorable. Sentirse en un abandono que no es pérdida, en un aislamiento que no es huída, en una complacencia que no es ocupación.  




lunes, 28 de febrero de 2011

La llamada



Salir al camino y llamar a los extraviados te lo tomas como vocación. ¿Y si ellos quieren seguir sus propias direcciones? ¿Por qué convertir en reflejo de tu ilusión la marcha de los otros? Tu verdad puede ser eufórica, pero no necesariamente acertada. Y cada alma quiere percibirse a sí misma probando suerte. Concita la atención sobre el mensaje. Y deja que el sentido impere libremente. Sin aspavientos.  


domingo, 27 de febrero de 2011

Ofrecimiento



Dar para sentirse satisfecho. Aunque lo que se ofrezca sea minucia. Se mide el valor de la proporción. ¿Sin nada a cambio? No. Hay siempre algo. La satisfacción, el sentirse agradecido, la sonrisa obtenida. Acaso sea un encuentro entre corazones dadivosos.


sábado, 26 de febrero de 2011

La espera



Te aúpas entre la expectación y la espera. Y en ese difícil equilibrio te mantiene más el ritmo que la claridad de lo que pretendes. O el objetivo está demasiado elevado o eres excesivamente pequeño. Pero las posiciones nunca permanecen en un mismo punto. 


viernes, 25 de febrero de 2011

El ansia





Eres todavía viento. Pero estás a punto de llegar. Deslumbrado por la meta propuesta no sabes libar el sabor de la calma. Estás ocultando con tus cabellos flamígeros el camino a los que vendrán detrás.

lunes, 7 de febrero de 2011

Rasgaduras (y 5)



Pero la luz no quiere ser cautiva de los dramas de los hombres. Vuela, se expande, busca lo ilimitado. O al menos persigue otros límites menos enredadores, donde pueda ser acogida sin que las telarañas de los humanos la envuelvan y la desvirtúen. Ella nunca les faltará, su generosidad está fuera de duda. Mas también su independencia, su arraigado sentido de la manifestación permanente. Regida por imperativos diferentes, flota como única razón de ser. Y mientras la órbita en que giran los planetas no varíe, mientras la estrella incandescente no se rinda, ella pertrechará con su fruto el mundo de las mil vidas. Desembarazada del capricho de los pequeños habitantes de allá abajo, traza su espiral liberadora.  


jueves, 3 de febrero de 2011

Rasgaduras (4)



Aquellas raíces del cielo obraban como horquillas. Manos invisibles aventaban en el amanecer signos rigurosos. Nada estaba por hacer. La monotonía instalada en la vida de los hombres no adivinaba otra suerte. Y sin embargo nada era lo mismo. Aquella apariencia de que todo permanecía daba seguridad a los pobladores de la tierra. Fuera o no fuera la realidad percibida de la misma manera por todos, cada vida  aferraba para sí la medida de un tiempo. Un día más. Haber llegado a un alba cuyo despunte no quedaba registrado con el mismo dibujo que el día anterior. Cuántos habitantes se levantarían para no acostarse de nuevo por la noche. Cuántos palparían lo oneroso en su cuerpo. Cuántos palidecerían por las manifestaciones cambiantes que arrugaban sus entrañas. Solo tienen garantizadas las risas los niños. Asomarse a la ventana y contemplar el tejido vegetal que absorbe luz. Toda la luz para el suelo, grita la gran madre.  



miércoles, 2 de febrero de 2011

Rasgaduras (3)



No se desplaza la luz sino la senda. La inestable base que sujeta nuestros pies y amortigua la aspereza con que la vida pone a prueba cada día. Se desplazan las aguas subterráneas, y el magnetismo que polariza los ritmos de todo lo existente, y las raíces que hablan lenguajes ocultos, y la floresta y el vacío de los árboles desnudos, y el piar que ha migrado hacia otros paisajes. Y en ese movimiento, que no depende de que se mire o no se mire, los seres se sienten tocados. Tibias mañanas de luz de invierno. Tamizan más que los objetos. La visión de las cosas, la aparición de lo recóndito, la revelación de los enigmas. Esta luz que hace crecer, aunque no se agradezca con las frágiles palabras de la especie. Da igual esperar a los frutos. La senda no para y es bueno sentirse en ella.

martes, 1 de febrero de 2011

Rasgaduras (2)




Y entre la luz y la mirada, los hilos de la tierra. Esas estructuras de los árboles que nos parecen inmensas apenas son filamentos frente la penetración de la luz. Sin embargo,  los ramajes se van tejiendo afanosamente sobre nuestras cabezas. Mas siempre hay un punto donde el vigor del día atraviesa el mimbre. La luz nos nutre pero también nos ataca. Adoración por los días en que el pulso entre ella y la naturaleza que hay bajo su reino establece un equilibrio tenue. La mirada humana se vuelve entonces tan mortecina como la luz. Impregna los ánimos y encoge las expresiones. Todo resulta más calmo. Las nuevas civilizaciones, que no cesan de generar ruido, se amodorran un poco. Hay ojos que desprenden pesadumbre, sonrisas congeladas y gestos recogidos. Nada es aparente. Los rostros se vuelcan en el asfalto. Sólo los más decididos siguen invocando la bondad del cielo.